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domingo, 5 de febrero de 2012

Mini-pizzas


Tras estas infernales semanas de exámenes, vuelvo a ser “casi” libre, que aún me queda la entrega de trabajos.
Pues nada, que estaba el otro día fumando una shisha de limón, celebrando a mi manera el final de los exámenes (Bebiendo cerveza y un paquete de patatas de receta campesinas, viendo vídeos de youtube y chateando con la gente con la que había perdido el contacto en estas semanas malditas) cuando miré el reloj y ví que eran ya las 23:00, entonces me acordé de los lectores de este blog.
“¿Y por qué iba Elouan a acordarse de nosotros? ¿Por qué iba Elouan a acordarse de mí?”
Básicamente, porque recurrí a una de mis recetas de supervivencia favoritas: la cutre-pizza. Para hacerla necesitamos:
-Pan.
-Tomate
-Lo que le vayas a echar a la pizza (queso, maíz, jamón cocido, más queso, lonchas de pavo braseado, pollo asado, salsa barbacoa, todavía más queso…)

Tomamos el pan (Si es de molde mejor, pero no hace falta, nos vale cualquiera) lo cortamos como si fuéramos a hacer un bocadillo, y lo untamos de tomate. Añadimos los ingredientes, le damos un toque de orégano y lo ponemos en el horno.

Cuando esté tostado, lo retiramos del horno y nos lo comemos. Fácil, rápido y para toda la familia. 

Bonus Extra: ¡IDEAS!
1- Corta una rebanada de pan de molde en cuatro, aplástalo con un rodillo y sigue el procedimiento. Así tendremos cuatro deliciosas pizzas para un bento italiano.
2-Invita a unos amigos a comer-cenar a tu piso. Pon los ingredientes en cuencos (si los tienes todos en el fregadero a la eterna espera de ser lavados, te valen platos o vasos limpios de plástico) y el pan en una bandeja, y que cada uno se prepare la mini-pizza que quiera: con la cantidad a su gusto de cada ingrediente.

Espero que disfrutéis leyendo esto tanto como yo disfruté el otro día de mi cutre-pizza. ¡Hasta pronto!

PD: Por culpa de los exámenes no puedo dedicarle tanto tiempo como me gustaría al blog, pero pronto volveré, con más recetas que colgar, más proyectos y más historias.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Pollo con salsa de curry


Aquí os dejo con una recetilla de las mías, que empezó siguiendo a rajatabla el modus operandi de un libro de recetas, y que poco a poco he ido modificando, añadiendo y simplificando, hasta llegar a lo que es ahora, una receta de supervivencia estudiantil, pero con un toque sofisticado. La pongo en práctica de vez en cuando, cuando quiero darme un capricho culinario, no soy muy de cocinar con curry.

Procedimiento:
Pelamos, cortamos y picamos una cebolla grande, una manzana verde o roja (que no sea de las ácidas, no quedan tan bien) y una zanahoria grande. Calentamos aceite o mantequilla en una sartén y doramos bien los tres ingredientes. Cuando la manzana tenga el aspecto de una compota, añadimos un brick de nata para cocinar, la piel de medio limón, una cucharada de azúcar, curry al gusto y lo dejamos a fuego medio durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Añadimos un poco de sal y probamos para comprobar que no le “salga” ningún sabor. ¡Estamos a tiempo de rectificar!
Ahora, si quieres, puedes pasar la salsa por la batidora quitándole antes la piel del limón, pero yo prefiero encontrarme los trocitos de cebolla y zanahoria... y así me ahorro limpiar un cacharro más.

Cortamos las pechugas de pollo (De dos a cuatro filetes, dependiendo del tamaño) en tiras de dos dedos de ancho, o en taquitos pequeños. Los doramos un poco con aceite en una sartén, los apartamos y los añadimos a la cazuela de la salsa.

Puedes preparar un poco de arroz basmati para acompañar (¡sigue las instrucciones del paquete, so vago!). Aconsejo que añadas al agua de hervir un puñado de hierbabuena o menta y una cáscara de limón, le da un toque de sabor bastante agradable. También hay vasitos de arroz, de esos que los pones en el microondas y se hacen solos. O puedes preparar un cuscús.  En la variedad está el gusto. ¡Pero que sea basmati, que con el arroz redondo no queda igual!



Ya está.
Recuerdo una vez que tuve que preparar pollo al curry para quince personas, y las proporciones me bailaron mucho. Tardé horas en reducir la salsa y comimos casi dos horas más tarde de lo planeado.
Este plato también es ideal para añadir a un bento, si tenemos cuidado de espesar bien la salsa de curry. 

lunes, 12 de diciembre de 2011

Bálsamo hidratante


No sé vosotros, pero con temperaturas de extremo frío o calor, siempre ando con los labios resecos. Además, últimamente tengo la piel de las manos muy seca y áspera. Si soléis tener los mismos problemas que yo, os dejo un remedio sencillo y económico.

Para hacer un bálsamo necesitamos:
Cera de abeja pura (Aprox 4 euros y da para MUCHAS veces)
Aceite (de oliva, de girasol con alguna hierba macerada etc…)
Un recipiente cerrado donde poner el preparado, previamente esterilizado.
Dos cazos, uno más grande que otro (yo uso una taza metálica)



1) Ponemos agua a hervir en el cazo de mayor tamaño.

2) Cuando esté listo, añadimos al cazo pequeño 3/7 de cera y 4/7 de aceite y esperamos a que ambos componentes se fundan entre sí. En realidad la proporción es algo aproximado, según el tipo de aceite que uses o la calidad de la cera, las cantidades pueden variar. No dejamos de remover durante todo el proceso, que no toma más de 2 o 3 minutos.

3) Mojamos una cuchara en la mezcla, sacamos y esperamos a que se enfríe. Con la yema del dedo, toma un poco y úntalo en el dorso de la mano, para comprobar que el bálsamo no haya quedado demasiado aceitoso-líquido ni demasiado duro. Por lo tanto, estamos a tiempo de corregir añadiendo un poco más de aceite o de cera. de Corregimos si es necesario y repetimos el proceso hasta quedar satisfechos con la textura.

4) Cuando tengamos el punto deseado, apartamos el bálsamo en pequeños tarros, dejamos enfriar a temperatura ambiente y los cerramos, anotando la fecha.


Puedes usar estos bálsamos como protector labial,  para dar masajes o como hidratante para el cuerpo. Si maceras hierbas como la caléndula o el romero en el aceite, el bálsamo también adquirirá sus propiedades. Otra opción es sustituir el aceite de girasol o de oliva virgen extra por otro tipo, como de almendra, de sésamo, o de jojoba.




sábado, 3 de diciembre de 2011

Magdalenas de verduras

¡Eh, joven estudiante! Si en tu piso compartido tienes la suerte de poseer un horno, y da la casualidad de que tienes restos de verdura en el frigorífico que amenazan con echarse a perder de un momento a otro, ésta es tu receta.

Necesitaremos
Tres huevos, seis cucharadas de harina y una de levadura para la masa base. (Si ves que tienes demasiadas verduras o muy pocas, puedes doblar la cantidad o reducirla a la mitad)
Verduras (pimiento, cebolla, calabacín...  todo vale)
Especias al gusto (curry, clavo, canela, orégano) pero no hay que abusar, sólo un toque.

Procedimiento:
Precalentamos el horno a 200ºC.
Picamos muy finamente las verduras y las freímos en una sartén con una cucharada de aceite hasta que estén doradas. Si quieres, puedes ponerlas en el microondas 5 min a máxima potencia, con un poco de agua rociada por encima.
En un bol grande, mezclamos los huevos, la harina y la levadura. Puedes añadir medio vasito de leche o un yogurt, si quieres. (Total, se te van a caducar...)
Añade las verduras a la masa y remueve bien. Este es el momento de darle un punto de sal o especiar a nuestro gusto. Se puede añadir también algunos frutos secos: nueces, almendras, pipas de girasol o de calabaza... les da un puntito.
Engrasamos los moldes y vertemos la masa. Si no tienes moldes de muffins no pasa nada, haz un bizcocho con cualquier otro que tengas por casa.
Horneamos durante 30 minutos. Apagamos el horno y dejamos 5 minutos más.

¡Ta-chán!

Aconsejo cortar el bizcocho en rodajas y servir en un plato con algún acompañamiento: patatas hervidas, salsa de nata y pimienta...


Se pueden comer frías y calientes, lo que es una gran ventaja a la hora de preparar un bento para el día siguiente. ¿Que qué es un bento? Espera y verás.

¡Que disfrutes!



lunes, 24 de octubre de 2011

Caramelos herbales


Quiero inaugurar la veda de recetas del blog con una bastante sencillita, con pocos ingredientes y que suele dar un gran resultado.
Para hacer caramelos, necesitamos básicamente agua y azúcar, y, si se quiere, un  saborizante. Cuanta más azúcar se añada, más caramelos saldrán, pero con un sabor menos intenso. Además, podemos matar dos pájaros de un tiro y darle a nuestros caramelos ciertas propiedades para aliviar molestias de garganta o los síntomas de un resfriado, con ingredientes que podemos encontrar fácilmente en cualquier herboristería. ¡Vamos allá!

Ingredientes:
- 500 ml de agua
- Azúcar
- 1 cucharada de salvia
- 2 cucharadas de raíz de malvavisco.
- 1 cucharada de tomillo
- (Opcional) Saborizante natural: ralladura de un limón, de una naranja… o puedes sustituir el agua por zumo de frutas natural, nada de zumos en bote.

Paso a paso:
- Ponemos agua a hervir en un cazo, y añadimos la salvia, el malvavisco y el tomillo.
- Tapamos el cazo, apagamos el fuego dejamos reposar 15 min para que se infusione todo bien
- Colamos el agua, añadimos azúcar (300-400 gr deberían ser suficientes, si lo quieres más intenso añade menos azúcar o prepara una infusión aún más concentrada) añadimos la ralladura de limón o naranja si se desea.
- Removemos muy bien para disolver el azúcar, y preparamos un cuenco con agua y hielo. Prepararemos también un molde para bombones, o en su defecto, un molde grande de bizcocho sobre el cual extenderemos papel de aluminio o de horno.
- Cuando el almíbar comience a espesarse y la espuma comience a subir por la cazuela, bajamos un poco el fuego y seguimos removiendo, con cuidado para que no se queme.
- Pasados unos minutos, cuando haya espesado, toma una cucharada de almíbar y viértela sobre el cuenco con hielo. Si la gota forma una bolita que se puede moldear con los dedos, estás muy cerca del punto necesario. Si la  gota se queda dura, ¡perfecto! Retira el cazo y viértelo sobre los moldes. Si usas moldes para bombones, es mejor no rellenarlos hasta arriba, que quedan unos caramelos muy grandes, sino llenarlos un poco por debajo de la mitad.

Ideas:
Puedes prescindir de las hierbas y simplemente hacer caramelos con sabores a frutas, o incluso usar un refresco de cola sin azúcar, para poder controlar nosotros el punto del almíbar. ¡Prueba con moldes de distintas formas!